Vallanca

Molino Harinero de La Tosca

En el verano de 2018 el Ayuntamiento de Vallanca se inauguró el rehabilitado Molino de la Tosca, un edificio histórico que atesora parte de la historia de esta localidad del Rincón de Ademuz. Además de su puesta en valor con la recuperación y restauración de su maquinaria original, se habilitó como espacio expositivo de la localidad.
Hasta fechas bien recientes los molinos constituyeron una industria de transformación fundamental para la economía. En ellos tenía lugar la tarea de convertir el grano en harina, producto apto tanto para el consumo humano como el animal.
Por la documentación histórica existente se sabe que hasta finales del siglo XVI existía un solo molino en el término de Ademuz, el Molino Real, cuyo origen se remonta como mínimo a finales del siglo XIII y desde entonces administrado por los funcionarios reales. Un privilegio real mandaba que todo el grano que se moliese en el término se hiciese en este molino. A finales del siglo XVI el Molino de la Villa se mostraba obsoleto para dar servicio a una población en constante aumento, por ello, en 1593 se obtuvo la licencia para construir un nuevo molino y un horno de pan en Vallanca. Hacia 1595 este nuevo Molino Real de Vallanca entró en funcionamiento, como lo atestigua el escudo real cuatribarrado que ostentaba en sus muros exteriores.
Pero Vallanca contó antaño con varios molinos, no solo el Real. Uno de ellos es precisamente, el de la Tosca, que quizá deba su nombre a la piedra tosca, muy abundante en la zona y utilizada para la construcción del edificio.
Estuvo en funcionamiento hasta principios de los años 80 del siglo XX y el último molinero que trabajó aquí fue Evaristo Rodríguez Férriz junto con su mujer Adelina Sánchez Millán. En el exterior, junto al edificio, aún se puede ver la balsa donde se almacenaba el agua.